José Canalejas

Un puente en Ferrol

José Canalejas nació en El Ferrol el 31 de julio de 1854. Su familia se encontraba allí ya que

José Canalejas
José Canalejas. Primera foto que dedicó a Purificación

su padre, ingeniero de máquinas, trabaja en la construcción de un puente en esa ciudad.

El padre de Canalejas, José Canalejas y Casas era de Lúcera, aunque estudió en Lieja. Su madre, Amparo Méndez Romero era de Sevilla donde solían residir. Tuvieron otros dos hijos más. Posteriormente José Canalejas y Casas llegó a Director General de los Ferrocarriles de Madrid-Zaragoza-Alicante.

Siendo José Canalejas todavía pequeño la familia se trasladó a Madrid. Canalejas asistió a un colegio en la que es hoy Plaza de Tirso de Molina. Contaba poco más de siete años y ya leía el periódico e, incluso, confeccionaba uno propio con las noticias más relevantes resumidas que prepartía entre sus compañeros.

Era un niño callado, pálido que, sin embargo, se exaltaba cuando veía injusticias o crueldad.

Corresponsal y traductor

A los once años comenzó a trabajar como corresponsal de política de un periódico escribiendo con el pseudónimo de El Cantor de Mugardos. En el periódico no supieron que era todavía un niño cuando comenzó a escribir para ellos hasta que se presentó en la redacción después de haberse licenciado en Derecho y Filosofía. Tenía entonces 17 años.

A los doce años tradujo del francés el libro Luis, el joven emigrado, que dedicó a su madre. Era la historia de un niño que corre detrás de una mariposa apartándose de su madre, una aristócrata francesa que huye de la revolución.

Demasiado joven

Cuando Canalejas terminó sus dos carreras fue elegido por el Claustro profesor auxiliar de

Purificación Hernández de Canalejas
Purificación Hernández

la asignatura Principios Generales de la Literatura. Ya entonces se enfrentó a uno de los grandes problemas o vicios de los seres humanos: la envidia. Sus alumnos no querían un profesor tan joven. Les molestaba que con sólo unos pocos años más ellos fueran los alumnos y él el profesor. Era el curso 1874/75. Canalejas terminó dimitiendo.

Fue entonces cuando su padre le nombró secretario de la Compañía Ferrovaria de Madrid a Ciudad Real. Trabajaba durante el día y por la noche seguía estudiando. Dormía un máximo de 4 o 5 horas.

Publicó su segundo libro, Apuntes para un curso de Literatura latina.

Se presentó a las oposiciones de la cátedra de Literatura española, pero perdió ante su opositor y desde entonces amigo, Marcelino Menéndez y Pelayo.

Volvió a presentarse, pero no tuvo suerte. Se cuenta que uno de los jueces del Tribunal preguntado del por qué de esta decisión contestó 'Para qué quiere ser catedrático si ha de ser ministro?'

Canalejas había perdido dos oposiciones. Estaba ya casado desde 1878 con María Saint-Aubin y Bonnefon y tenía que hacer frente a los gastos diarios.

De republicano a liberal

Canalejas era seguidor de la idea republicana que, por aquel entonces, estaba estrechamente ligada a la idea de democracia. Era un habitual del Ateneo, donde comenzó a tener seguidores. Se consideraba un 'sembrador de ideas'. Entre un grupo de amigos compraron la Revista Ilustrada publicándose en marzo de 1881 el primer número de la nueva redacción. Aquí Canalejas pudo exponder sus ideas sobre el europeismo, las ciencias sociales y de la mayor relevancia de la técnica sobre la retórica.

Purificación y José Canalejas
Purificación y José Canalejas en una recepción en Palacio

Ya siendo nilño Canalejas había comenzado a frecuentar la tertulia de su tío, Francisco de Paula Canalejas, a la que asistía también Emilio Castelar. Canalejas y éste se tenían afecto pero no se llevaban bien. Parece ser que Canalejas era dado a interrumpir y contradecir a Castelar. De hecho Castelar le llamaba 'Machacante'.

Cristino Martos fue quien inició a Canalejas en la política activa. Perseguía una democracia dentro de un régimen monárquico.

A los 27 años fue elegido como diputado a Cortes por el partido liberal de Cristino Martos. También llegó entonces al parlamento por primera vez Antonio Maura.

En 1883 fue nombrado subsecretario de la Presidencia bajo Posada Herrera. Comenzaron sus éxitos. Fue después ministro de Fomento, de Gracia y Justicia y Hacienda. Combatió a favor de la abolición de la pena de muerte.

Un tiempo vacío

Canalejas y María llevaban ya casado casi 20 años. No habían tenido descendencia y en julio de 1897 María murió. Canalejas tardó bastante tiempo en recuperarse de esta pérdida.

Siempre llevaba puesta una pulsera en su muñeca izquierda que despertaba la curiosidad por parecer una extravagancia. Era la pulsera de María que llevó Canalejas siempre.

De hecho, a raíz de la muerte de su mujer, Canalejas perdió el habla durante bastante tiempo. No tenía interés por nada.

Poco tiempo después fue asesinado Cánovas del Castillo. Esto hundió a Canalejas todavía más.

Se habís separado de su partido por no estar de acuerdo con la política liberal de ultramar.

Punto de inflexión: Cuba

Sería Práxedes Sagasta quien logró sacarle de su ensimismamiento. Le invitó a pasar unos

José Canalejas
José Canalejas

días con él en Ávila. Posiblemente le habló de la importancia del deber para con la patria y, de paso, le mencionó Cuba. El hecho es que al volver a Madrid Canalejas decidió irse de esta ciudad que tanto le recordaba a su mujer y se fue a Cuba. Iba con él su cuñado Alejandro Saint-Aubin, escritor, pintor y crítico musical. Viajaron en el Touraine y la primera parada fue Nueva York, donde fue recibido por duros ataques de la prensa contra España. Canalejas trató de llevar una idea de paz y de arreglo amistoso, pero fue inútil.

Canalejas fue recibido por el presidente MacKinley en la Casa Blanca. Se le ofreció un banquete en su honor, pero el resultado fue nulo. La idea que había en todos los sitios era que España maltrataba a Cuba.

Los cónsules españoles en Estados Unidos eran constantemente atacados e insultados. Durante el viaje, en Key West, tuvieron que defender a Canalejas hasta con pistolas para evitar su muerte.

Ya en Cuba Canalejas estudió la situación. Aun siendo civil participaba en acciones militares aunque no llevaba armas, que le repugnaban. Ayudaba también a los médicos con los heridos y a cavar las tumbas para los muertos. Canalejas escribió muchos artículos y cartas relatando la situación real que se vivía en Cuba, donde no sólo las luchas armadas, sino las enfermedades estaban acabando con los soldados españoles. Nunca se llegaron a publicar.

Cuando regresó a España, la salud de Canalejas se había resentido. Los amigos que fueron a esperarle a la estación al principio ni le reconcieron. Además había dado su fortuna, no muy abundante, a quién la necesitaba en Cuba. Pensionó a varios heridos hasta el final de su vida. El viaje a América marcó a Canalejas. Quedó impresionado por la falta de medios y la miseria que encontró entre las tropas españolas. Además se dió cuenta de la clara inferioridad militar frente a los Estados Unidos. Para él fue gravísimo lo que consideraba un engaño al pueblo español que había creído en las fuerzas militares del país.

Políticos nuevos

Tras la pérdida de las Colonias el partido liberal y el conservador comenzaron a perder

José Canalejas
José Canalejas con sus hijos Pepito y María

unidad. El partido conservador vivía del recuerdo de Cánovas y el liberal del respeto que se tenía a Sagasta. Apareció un movimiento que buscaba nuevos nombres que encontrasen una solución para España. Querían que España se integrase en los movimientos ideológicos europeos. Esto hizo que en España se les considerara de 'izquierdas'. El Heraldo de Madrid era el órgano de expresión de los nuevos demócratas liderados por Canalejas.

En 1910 Canalejas fue Presidente del Consejo de Ministros, puesto que ocupó hasta su asesinato tres años después.

Su tendencia política se fue moderando con el paso de los años, aunque siempre mantuvo su inclinación religiosa que no eclesiástica. No le gustaba la excesiva influencia que tenía la Iglesia católica en el devenir del país.

Ideología de Canalejas

Era un católico convencido, pero sentía que había que separar religión y política. Un

Purificación Hernández de Canalejas
Purificación Hernández

problema básico fue la relación de las órdenes religiosas con el estado.

Canalejas llevó a cabo la abolición del impuesto de consumos. Implantó el servicio militar obligatorio.

Canalejas perseguía el poder civil sobre el clerical, la intervención del estado en las relaciones sociales y la fusión de todas las fuerzas en torno a la Monarquía.

Como siempre que alguien tiene éxito, rápidamente se pusieron en marcha campañas contra Canalejas acusándole de antimonárquico y enemigo de la religión. Cosa que no era cierta. Lo que sí quería era separar la religión del estado, quitar poder a la Iglesia.

Entre sus primeras medidas como Presidente fue la apertura de los colegios laicos cerrados por Maura y el permitir a las religiones no católicas que pudieran exhibir sus símbolos. Evidentemente esto causó un escándalo mayúsculo en la España católica.

Llevó a cabo lo que se llamó la ley del candado que evitaba la creación de más órdenes religiosas.

Fue de los primeros en pensar que los políticos debían acercarse a la realidad social del país, que debían contar con los obreros e incorporarlos a la vida política.

Dos pilares

Siempre se basó en dos pilares fundamentales la armonía y la solidaridad. La armonía se conseguía a través del Derecho. La solidaridad a través de la intervención del Estado combatiendo privilegios y difundiendo la cultura.

Quería que se creara un contrato que recogiese los derechos de los trabajadores (salario mínimo, duración de la jornada, tiempo de aprendizaje). También apoyaba la creación de asociaciones que pudieran defender los derechos de los trabajadores. Para él el estado era una especie de juez que debía mediar en los conflictos ciudadanos.

A pesar de todas estas ideas, en su época aumentó la conflictividad laboral.

Canalejas estaba completamente en contra de cualquier tipo de violencia.

Purificación Hernández y Cadenas, segunda mujer de Canalejas

Purificación Hernández y Cadenas era hija única de una familia de clase media madrileña,

Canalejas y Alfonso XIII
José Canalejas y Alfonso XIII

sin gran fortuna, pero sin penurias. Su padre fue empresario del Circo Parish y del Teatro Príncipe Alfonso. Pasó largas temporadas en América enviando siempre dinero y regalos a la familia.

Problemas económicos

Cuando Purificación tenía 15 años murió repentinamente su madre. Poco tiempo después los negocios paternos comenzaron a complicarse y decidió irse a México. Purificación decidió acompañarle. Se despidieron de sus amigos, entre los que se encontraba José Canalejas. Este primer encuentro parece que causó una grata impresióna Canalejas que comenzó a cartearse con Purificación.

Tampoco la solución mexicana favoreció los negocios familiares. A instancias de una misiva de Canalejas, el padre de Purificación decidió regresar con ella a España. En el puerto de Barcelona les esperaba Canalejas.....

Segundas nupcias

La boda entre José Canalejas y Purificación Hernández causó gran expectación entre la alta sociedad y ella no se libró de las críticas. Se la acusó de buscar notoriedad y el dinero de Canalejas, pero Purificación estaba realmente enamorada de Canalejas y llevó la situación lo mejor que pudo.

Más de una vez otras señoras de alta sociedad quisieron ponerla en evidencia, pero

Purificación Hernández de Canalejas
Purificación en el salón de su palacio de la calle Huertas

Purificación se daba cuenta a tiempo y evitaba las situaciones embarazosas.

Realizaron multitud de viajes recorriendo Italia, Suiza y Francia, etc.

Canalejas no fue un hombre potentado pero sí obtuvo importantes ingresos por su actividad como abogado. De hecho uno de sus casos fué inspiración para la obra Los inetréses creados de Jacinto Benavente.

La reina Victoria Eugenia estaba interesada en la lucha contra la tuberculósis. Se creó una Junta de Señoras de la que Purificación era vocal. Se reunían en la casa de la Condesa de Romanones. Purificación tenía una pequeña casa en las afueras de Madrid y lo cedió para que convertirlo en dispensario tuberculoso. Por ello le fue concedida la Cruz de Beneficencia.

Asistía el matrimonia con frecuencia las funciones del Palacio Real yendo después a 'Doña Mariquita'. Entre sus contertulios estaban Pérez Galdós, Andrés Mellado, que fue después alcalde de Madrid y director del Imparcial y Federico Chueca, compositor de zarzuelas, entre otros. No le importaba la filiación política de los demás.

Un día cualquiera

En cuanto a sus quehacer diarios Canalejas seguía una rutina muy sencilla. Se levantaba antes de las 08:00 horas y recibía a periodistas y amigos. A las 09:00 desayunaba con su mujer. Después atendía los estudios de sus hijos que eran educados en casa.

Según relata su mujer, era bastante descuidado en cuanto a su persona. Nunca supo afeitarse por su carácter tan nervioso ni hacerse el nudo de la corbata.

Por las noches, después de que cerraran los comercios a las 22:00 horas, procuraba siempre dar un paseo con su mujer.

Fue conocido Canalejas como gran orador. Parece ser que no necesitaba llevar nada escrito de cara a sus discursos, simplemente escribía unas notas en los puños de la camisa.

De cara a la educación de sus hijos era exigente. Aunque su hijo estudiaría una carrera, quiso Canalejas que también aprendiera un oficio, por lo que le instaló en su casa una pequeña imprenta para que aprendiera el oficio de cajista.

En cualquier tertulia solía ser el centro de atención por su oratoria y sentido del humor.

Le gustaba mucho pasar el tiempo jugando con sus hijos para los que siempre reservaba algún tiempo.

Canalejas nunca se preocupó de su seguridad personal.

 

El asesinato

El escultor Mariano Benlliure estaba realizando un busto de Purificación. Por eso ella iba a

José Canalejas
José Canalejas, de cuerpo presente en el Congreso de los Diputados

su estudio para posar. Lucrecia Arana, compañera de Benlliure, había observado que cuando Purificación estaba en el estudio un hombre rondaba cerca de la casa ubicada en la calle Abascal. Después del crimen, pudieron identificarle como el mismo que rondaba la casa. Si Canalejas hubiera ido a buscar a su mujer al estudio de Benlliure seguramente le hubieran matado allí.

Parece ser que Canalejas ya sabía que el anarquista Manuel Pardiñas estaba en España y se esperaba cualquier acto violento.

El 12 de noviembre de 1912 Canalejas había despacho con el rey Alfonso XIII. Paseaba por la Puerta del Sol y se paró delante de la librería San Martín cuando Manuel Pardiñas le disparó a bocajarro suicidándose después.

El entierro de Canalejas provocó una inmensa manifestación de duelo. Dejaba a su viuda con 28 años y cinco hijos.

Poco tiempo después el rey le otorgó el título de duquesa de Canalejas.

Su hijo estudiaba en Inglaterra. Purificación quería que entrara en Oxford, pero para ello debía tener un título así que cedió el ducado de Canalejas a éste para que pudiera entrar en la considerada institución británica.

Al poco tiempo su mujer ya se quejaba de que los amigos de antaño habían desaparecido y tenía que enfrentarse sóla a esta nueva etapa de su vida.

En 1914 le fue otorgada a la viuda de Canalejas la Grandeza de España. Este acto se llamaba 'tomar la almohada'.

El hijo de Canalejas murió durante la Guerra Civil en circunstancias trágicas. Purificación no se hablaba con sus hijas. Un triste final para una familia que había sido feliz.

En 1912 se realizó un cortometraje recreando el asesinato y con imágenes del entierro de

Mausoleo de José Canalejas
Mausoleo de José Canalejas realizado por Mariano Benlliure. Panteón de Hombres Ilustres. Fotografía: Rafael Castañeda

José Canalejas.

El papel de Manuel Pardiñas fue interpetado por un joven Pepe Isbert. Fíjense que antes de finalizar la escena, el asesino que se ha suicidado, se vuelve a levantar. Para ver el corto, haga click aquí.

 

 

 

 

 

 

Fuentes: La vida íntima de Canalejas. Memorias de la duquesa viuda de Canalejas, autora: Hernández y Cadenas, Purificación. Afrodisio Aguado, S.A. Editors-Libreros, Madrid, hacia 1959

Progresistas, VV.AA., Javier Moreno Luzón editor, Taurus historia, 2005

Las fotografías de este artículo pertenecen al libro 'La vida íntima de Canalejas'.

 

 

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