Los grandes almacenes en el siglo XIX

Antecedentes

La Revolución Industrial

Hasta mediados del siglo XIX las compras, tanto de alimentos como de ropa, se realizaban en

La reina Victoria de Inglaterra con su esposo Alberto de Sajonia-Coburgo en 1881

mercados locales o peque√Īas tiendas y, a veces, incluso directamente del productor. Las tiendas se especializaban en productos concretos.

El cambio se producir√≠a con la Revoluci√≥n Industrial, m√°s capacidad de producci√≥n y mejores transportes facilitaron la llegada de productos a los lugares de venta y tambi√©n la movilidad de los 'clientes'. Las clases altas y nobles pod√≠an permitirse viajes a otros pa√≠ses y conocer los nuevos avances de primera mano. Adem√°s ser√≠an tambi√©n los comienzos de la clase media. Gracias a mayores posibilidades de trabajo, el pueblo mejor√≥ su calidad de vida y dispon√≠an tambi√©n de alg√ļn dinero para gastar. Las ciudades crecieron, las necesidades tambi√©n. Ese es el momento en el que surgieron los primeros grandes almacenes.

En muchos casos los trabajadores que, hasta entonces, hab√≠an trabajado por cuenta propia en sus peque√Īos negocios, pasaron a trabajar para terceros. Se produjo el cambio del trabajo manual al trabajo de las m√°quinas.

En los comienzos de la Revolución Industrial, las máquinas hiladoras no producían suficiente hilo para abastecer el mercado. En este sentido, Inglaterra, con sus colonias contaba con materias primas y consumidores. Al aumentar la producción había que buscar más consumidores para los productos realizados.

Las mujeres y el trabajo

Para las mujeres había pocas posibilidades de ascenso social si no era por vías del matrimonio. Las

Trajes de baile hacia 1880

jóvenes solteras podían dedicarse al trabajo doméstico, a la venta ambulante, trabajos manuales, en el campo, algunas fábricas o la prostitución. Si tenían hijos, la cosa se complicaba todavía más. O realizaban labores en sus propias casas o acogían a huéspedes. Se esperaba que todas trabajasen por lo menos 16 horas diarias. Si enfermaban o quedaban embarazadas perdían su trabajo.

Poco a poco aparecieron nuevas posibilidades, aunque tampoco eran grandes oportunidades. Hubo trabajos que fueron abandonados por los hombres y ocupados por mujeres como puede ser el de secretaria o mecanógrafa, vendedoras o profesoras. Por supuesto siempre con salarios inferiores a los de los hombres.

La moda

M√°s tela

Puede decirse que la moda se convirti√≥ en tal con el 'aumento' de los vestidos femeninos. Tanto la reina Victoria de Inglaterra, como la emperatriz Eugenia de Francia se decantaron por los miri√Īaques que con sus aros daban forma al vestido llevando estos m√°s y m√°s tela, ropa interior de algod√≥n, cors√©, tres o cuatro enaguas, pa√Īuelos de encaje, pieles, mitones, medias, guantes, etc. etc. Todo este engranaje se cambiaba por lo menos dos veces al d√≠a. Y no olvidemos el luto, que impon√≠a todos estos accesorios y ropajes en negro. La moda se convirti√≥ en un s√≠mbolo de la clase social a la que se pertenec√≠a y se convirti√≥ en un concepto internacional gracias sobre todo a la prensa.

Por un lado una parte de la sociedad consideraba que la moda era una pérdida de tiempo y, además, moralmente peligrosa. Por otro lado se consideraba que evidenciaba los combios que se estaban produciendo y hacía frente a una necesidades reales. Pensemos en los vestidos voluminosos y complicados que casi no permitían el movimiento. Podían valer para aquellas mujeres que no hacían nada más que lucirse.

Bicicletas y deporte

Desde mediados hasta finales del siglo XIX , momento en que las mujeres comenzaron a incorporarse

Mujeres montando en bicicleta en Estados Unidos a finales del siglo XIX

al trabajo o a ciertas actividades, la ropa ten√≠a que cambiar. Una influencia decisiva fue la popularizaci√≥n del uso de la bicicleta y deportes como el tenis o el golf. Las mujeres ten√≠an que llevar vestidos apropiados para estas actividades. Recordemos los antiguos ba√Īadores.... Se pretendi√≥ racionalizar la moda.

Muchas veces se considera la época victoriana como el amanecer del consumismo. Las clases medias tenían que demostrar su poder adquisitivo y, al no contar con títulos nobiliarios que lucir, eligieron para ello todo lo que podía mostrar su poderío, desde muebles, cuadros, lámparas exclusivas hasta ropa de las marcas más reconocidas.

Pago en efectivo y precio √ļnico

Generalmente las compras se realizaban a crédito, confiando en el cliente. Poco a poco las tiendas

Edificio de los almacenes Bon Marché de París

fueron reclamando el pago en efectivo lo que les permitía, a su vez, comprar a los distribuidores a mejores precios ya que no tenían que retrasar el pago. Con el incremento de las ventas, aumentó lógicamente también la red de distribución.

Esto permitió también a los vendedores poner por primera vez etiquetas con los precios a sus productos y evitar el regateo o la venta a precios marcados por el nivel adquisitivo del comprador.

Los primeros grandes almacenes fueron Le Bon Marché, fundados en 1853 por Aristide Boucicaut.

París se convirtió en la capital de la moda y de las compras. Se abrieron sucursales en otros países. Aparecieron los primeros encargados de realizar compras de productos en las grandes tiendas que llevarían después a sus propios países para venderlos allí.

A principios de los a√Īos 1870 apareci√≥ una nueva moda, un renacimiento de la 'polonesa' o tambi√©n llamada 'lechera'. Se inspiraba en el traje t√≠pico de Polonia y se caracterizaba por una sobrefalda que pod√≠a subirse mediante peque√Īos cordones. Tambi√©n esta vez se necesitaba gran cantidad de tela, lo cual no pod√≠a m√°s que satisfacer a los productores.

El mayor cambio consistía en que la moda se hacía más asequible comprando vestidos ya hechos. Todavía las tallas no estaban estandarizadas (lo están hoy en día?) y mucha ropa se vendía sin terminar para que la clienta la pudiera adaptar a sus medidas.

 

Los tiempos cambian

Edificios propios

A finales del siglo XIX ya no se utilizaron edificios ya constru√≠dos para abrir los almacenes. Se construyeron edificios especialmente dise√Īados a este fin. Los edificios de tiendas contaron para su dise√Īo con las habilidades de Gustave Eiffel.

Muchos de ellos fueron realizados con un gran patio central cubierto por una enorme c√ļpula. Las

Trajes de ba√Īo hacia 1900

diferentes plantas circundaban este patio, de forma que desde abajo se tenía una visión de las plantas superiores. El exterior solía ser exuberante, contaban con grandes escaparates, amplias zonas de venta, adornos suntuosos y elegantes mostradores.

A medidas que las innovaciones técnicas llegaban, estos edificios se fueron adaptando incluyendo la luz eléctrica, ascensores y escaleras mecánicas. Gracias al invento del americano Elisha Otis los ascensores aparecieron en 1852 permitiendo que los edificios crecieran sin fin hacia el cielo. La primera escalera mecánica se instaló en Harrods en Londres en 1898. Más que una escalera era una cinta transporadora. El día de la inauguración muchos clientes precisaron de la ayuda de los empleados que les esperaban en la parte superior de la cinta y les facilitaban una copa de brandy o sales para superar la espeluzante experiencia.

La caja central

Otro avance fundamental fueron los tubos neumáticos o tubos de Lamson. Aparecieron en los Estados Unidos hacia 1880. Una serie de tubos numerados iban desde mostrador del vendedor hasta el de la caja central. Después de hacer una venta, el dinero se introducía en unos contendores cilíndricos que se metían en los tubos. Propulsados por aire comprimido llegaban hasta el cajero que devolvía el contenedor con la factura y el cambio. Así todo el dinero se reunía sólo en una zona de la tienda evitando pérdidas o robos.

La Moda Elegante (27.01.1867) - 4 trajes de novia

Los edificios fueron aumentando incorporando aquellos adyacentes y aumentando tambi√©n el n√ļmero de plantas.

Las láminas de vidrio permitieron la creación de los primeros escaparates en los que se amontonaban los productos.

Pronto descubrieron la ventajan de iluminar los escaparates por la noche, lo que permitía a los ciudadanos pasear al atardecer y ver los productos que quizás fueran a comprar al día siguiente. Era una nueva manera de atraer a los clientes y pronto se convirtió en una nueva manifestación artística.

La Prensa

Publicidad

Los avances t√©cnicos relativos a las imprentas permitieron que los peri√≥dicos pudieran tener una mayor tirada y venderse a menor precio. Con ello qued√≥ claro que la publicidad era una manera de llegar al gran p√ļblico. Esta pod√≠a consistir en compartir espacio publicitario en la prensa, pero tambi√©n, de una forma m√°s sutil, conseguir art√≠culos o editoriales que hablaran del gran almac√©n en cuestion.

Las compras solían enviarse a los domicilios de los compradores. Para ello se utilizaron camionetas con los colores o logo del establecimiento, otra forma de publicitarse.

Revistas femeninas

Otro aspecto importante y que no se debe olvidar es la aparición de las revistas especializadas en

La Moda Elegante (30.01.1897) Traje de soiré o teatro

moda o dedicadas a la mujer. Sus contenidos 'orientaban' los gustos, generalmente tradicionales y conservadores. Hay que tener en cuenta además que el índice de alfabetización entre las mujeres era muy bajo, por lo que la trascendencia de lo escrito se limitaba realmente a aquellas que sabían leer. No obstante los dibujos y explicaciones sobre la ropa eran más asequibles y comprensibles para todas.

Los vestidos más populares y que más se realizaban eran aquellos para 'estar en casa'. Eran también los más baratos de hacer.

Cat√°logos

Además los productos no se obtenían solamente por la compra directa en los almacenes. Muchos de ellos vendían por catálogo lo que permitía traspasar las fronteras del país de origen aparte de dar acceso a las clases medias e inferiores a ir también a la moda. De forma diferente, por supuesto. En unos casos podían adquirir directamente los vestidos, en otros se compraban telas más baratas y, gracias a los patrones, los vestidos podían confeccionarse en casa.

Los tres momentos claves del a√Īo para los almacenes eran las campa√Īas de verano, invierno y Navidad. Se organizaban exposiciones, bailes o grandes presentaciones que atra√≠an a multitudes.

Nuevas secciones

Se instalaron salas de lectura, zonas para escribir o de fumadores. Aparecieron los primeros restaurantes o salones de té que permitieron a las mujeres reunirse fuera del hogar.

A medida que los almacenes fueron ampli√°ndose, las distintas zonas de venta fueron independiz√°ndose contando con sus propios gerentes y encargados de compras.

La Moda Elegante (30.01.1897) Traje de recibir

Generalmente los empleados de los almacenes viv√≠an o en el propio edificio o en zonas cercanas. A partir de los primeros a√Īos del siglo XX poco a poco fueron eligiendo su propia residencia. Trabajaban 12 horas diarias. En muchos almacenes hab√≠a un sistema de multas que reduc√≠a sus ya bajos salarios, ya fuera por llegar tarde o no haber realizado una venta. Poco a poco las condiciones de los trabajadores fueron mejorando.

Lo que est√° claro es que los grandes almacenes pusieron tambi√©n su granito de arena en el cambio social del siglo XIX. Supusieron un lugar de escape para las mujeres que no pod√≠an ir solas pr√°cticamente a ning√ļn sitio. Evidentemente se las utiliz√≥ como primera herramienta para convertirlas en consumistas 'al por mayor', ya que su √ļnica diversi√≥n eran las compras. Ese fue un motivo de cr√≠tica constante. Como adem√°s se las consideraba ya de por si inferiores, ese af√°n de gastar no hizo m√°s que aumentar esa opini√≥n. Nadie se par√≥ a pensar que no ten√≠an otra v√≠a de escape. Y eso si eran adineradas, porque aquellas sin dinero ni siquiera pod√≠an permitirse eso.

Lo que si debe quedar claro es que hasta el siglo XIX, dejando la nobleza de lado, el resto de la población compraba lo que necesitaba. Con la aparición de los grandes almacenes y el consumo aparece también la necesidad de comprar por comprar. Fueron los primeros pasos de la sociedad de consumo que nos ofrecía no lo que queríamos comprar, sino lo que algunos querían vender.

Seguimos igual.

 

Fuentes:

Department Stores, autor: Masset, Claire. Shire Publications, 2011

La Moda Elegante ilustrada y el Correo de las Damas, dos publicaciones especializadas en moda en el siglo XIX; autores: González Díez, Laura y Pérez Cuadrado, Pedro. http://www.humanidades.uspceu.es

Working Class Women in the Idustrial Revolutionary Period: Mid 18th c - Mid 19th c., autora: Fisher, Anita L. , Clark College
http://web.clark.edu/afisher/HIST253/lecture_text/WomenWorkingClassIndustrial%20Revolution.pdf

Department Stores, Mail Order Catalogues and the Fashion Market: Italy in the Late 19th Century, autora: Polese, Francesca, Bocconi University Milan
http://www.erim.eur.nl/events/detail/2870-department_stores_mail_order_catalogues_and_the_fashion_market_italy_in_the_late_19th_century/

Algunas consideraciones sobre la moda durante la Belle √Čpoque, autora: Pasalodos Salgado, Mercedes. Museo del Traje.
http://museodeltraje.mcu.es/popups/publicaciones-electronicas/2007-indumenta0/Indumenta00-11-MPS.pdf

Fotografías: Wikipedia

 

 

 

 

 

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