Liberales, progresistas y carlistas (1841 - 1846)

Olózaga intriga y un intento de secuestro

Hacia comienzos de 1841 se discutió la cuestión de una regencia única en manos de Narv√°ez por Vicente L√≥pezEspartero o una regencia preferida por los progresistas con Argüelles al frente y dos personajes más. Ganó la tésis de Espartero defendida con pasión por Olózaga. Este esperaba ser nombrado jefe del gobierno por Espartero. Cuando no fue así, comenzó a intrigar contra él. Espartero ocupo el Palacio de Buenavista. Enfrente estaba la casa de los marqueses de Riera ocupada por la embajada inglesa, cuyo embajador despachaba diariamente con Espartero.

En el verano de 1841 corrieron rumores de un golpe de estado propiciado por María Cristina. Diego de León estaba en Madrid. Narváez iba de Gibraltar hacia Andalucía y O´Donnell estaba en Pamplona. En octubre del mismo año se produjo un asalto al Palacio Real. El personal y las infantas se refugiaron en sus habitaciones. Los alabraderos defendieron el palacio y los asaltantes depusieron su actitud. Fracasó el golpe que, al parecer pretendía el secDiego de Le√≥nuestro de las infantas.

O´Donnell y Narváez lograron escapar. Diego de León fue fusilado a pesar que Isabel pidió que se le perdonara. A partir de entonces dejó de confiar en Espartero ya que no quería derramamiento de sangre y su actitud vengativa la decepcionó.

Olózaga se puso de acuerdo con Narváez en París para crear un frente de progresistas y moderados contra Espartero. Cerca de Mar√≠a Cristina estaban también Martínez de la Rosa y el joven Juan Prim.

Declive de Espartero y vistoria de los seguidores de María Cristina

En otoño del 42 aumentó el malestar contra Espartero sobre todo en Cataluña por el hundimiento de su industrai debido a la competencia inglesa. Espartero ordenó a Serrano el bombardeo de Barcelona. Juan Prim intentó ofrecer algún tipo de resistencia. pero fue inútil. Así la imagen de Espartero caería definitivamente en desgracia a favor de Prim.

En 1843 en las elecciones a Cortes el Gobierno sólo consiguió 60 escaños mientras que Leopoldo O¬īDonnellprogresistas y moderados alcanzaban los 110. Fueron elegidos Olózaga y el general Serrano, entre otros que mantenían contactos con los adeptos a María Cristina, como Narváez, Martínez de la Rosa y Donoso Cortés.

Sin embargo una serie de confrontaciones entre Espartero y los nuevos ministros sobre distintos nombramientos, llevó a la disolución del gobierno. Se produjeron una serie de sublevaciones contra Espartero en Málaga, Granada, Murcia y Cataluña con Prim al frente en Barcelona. En el verano Narváez desembarcó en Valencia en nombre de la reina María Cristina. Serrano fue a Barcelona junto a Prim. Serrano decretó que el único gobierno legítimo era el de José María López y se autonombró ministro universal y asumió la jefatura del Estado. Mientras tanto Narváez organizó un ejército y avanzó de Valencia a Zaragoza y después entró en Madrid seguido después por Serrano y Prim. Este fue el fin de la Regencia de Espartero y la vistoria de sus detractores.

El nuevo jefe de gobierno sería Joaquín María López y Serrano era el Ministro de la Guerra. Espartero huyó a Inglaterra, donde fue recibido como un huesped de honor. Fue un gobierno que reunía a moderados y progresistas. Una cuestión fundamental era el regreso de María Cristina, aunque nadie quería devolverle la regencia por lo que se adelantó la mayoría de dad de Isabel.

13 años y los primeros pretendientes

Olózaga y Serrano pretendían lograr ambos los favores de la joven Isabel que era todavía Juan Primuna niña. En noviembre de 1843 Isabel juró la Constitución y ya era mayor de edad. Tenía 13 años.

Olózaga fue nombrado presidente del Consejo de Ministros. Mientras tanto Serrano y Narváez comenzaron sus intrigas contra él, aunque Serrano había sido confirmado como Ministro de la Guerra. Poco a poco la armonía entre moderados y progresistas se iba diluyendo. Narváez quería acabar con los progresistas, Olózaga con los moderados. Aun había un gobierno de coalición, pero una disputa por la presentación de diferentes candidaturas a la jefatura del gobierno provocaría la derrota del gobierno de Olózaga recien creado.

Narváez dimitió como capitán general de Madrid y Serrano como Ministro de la Guerra. Olózaga disolvió las Cortes y convocó nuevas elecciones.

Presionados por los advesaros de Olózaga, la reina nombró a Luis González Brabo como Presidente del Consejo de Ministros, apoyado por Narváez y Serrano.

González Brabo lee y es leído

González Brabo leyó un documento firmado por la reina en la que acusaba a Olózaga de Gonz√°lez Brabohaberla obligado a firmar la disolución de las Cortes. Olózaga no quiso dejar a la reina como mentirosa y se exilió en Portugal primero y en Inglaterra después.

González Brabo, periodista, había publicado unos artículos llamando a la reina María Cristina la "ilustre prostituta". Este hecho haría que, al regresar ella en 1844, Narváez y Serrano no tuvieran ningún problema en que González Brabo fuera destituído. Pusieron en conocimiento de María Cristina lo escrito por González Brabo e inmediatamente fue nombrado por ambas reinas Narváez como Jfe del Gobierno.

María Cristina regresó el 4 de abril, día en que se celebraba el entierro de Argüelles, antiguo tutor de Isabel. Se instaló en el palacio de las Rejas, frente al Congreso. Había pertenecido a la marquesa de Santa Cruz. Sería lugar de intrigas y centro de favores.

Salamanca fue el consejero de María Cristina y su marido. Les asesoraba en todos los temas financieros y gracias a él ganaron mucho dinero con sus inversiones en Bolsa.

Narváez contó durante su jefatura con Pedro José Pidal y Alejandro Mon que Alejandro Monreorganizaron la Hacienda y la enseñanza. Serrano fue nombrado Capitán General de Madrid en sustitución de Narváez. Martínez de la Rosa, como Ministro de Estado, preparó con una comisión la Constitución moderada de 1845 firmada por Isabel en le mes de mayo.

La boda de una reina

Llegaba el momento de casar a la reina. Y hacerlo era una labor complicada, ya que había que asegurar los interéses de España sin molestar a los reinos amigos.

Inglaterra y Francia presentaron sus candidatos. Inglaterra presentó al Príncipe Leopoldo de Sajonia-Coburgo; el rey de Francia, Luis Felipe, vetó a este candidato ya que no aceptaba a un príncipe alemán en el trono de España, máxime cuando el hermano del candidato ya era rey de Portugal. Luis Felipe había concertado la boda de Luisa Fernanda, hermana de Isabel, con su hijo el duque de Montpensier. Parece ser que detrás de esa boda estaba la idea de que Isabel no tendría un reinado largo y el matrimonio Montpensier serían los nuevos reyes de España. También se propuso como candidato el hijo de Carlos María Isidro, Carlos Luis, que quedó descartado.

Finalmente la reina Victoria y Luis Felipe decidieron que Isabel debería casarse con un descendiente de Felipe V.Luisa Fernanda pintada por Madrazo

Había tres posibles consortes: Francisco de Asis, su hermano Enrique (que fue expulsado de España por su ideología progresista y que años después moriría en un duelo a manos del duque de Montpensier) y el tío de Isabel, hermano de María Cristina, Francisco de Paula de Borbón-Dos Sicilias el conde de Trápani.

Antes de terminar el año esta última propuesta fue rechazada sobre todo por Narváez, aunque apoyada por Martínez de la Rosa, Mon y Pidal. Narváez fue acusado de ser un instrumento de las logias masonas. Aunque no era cierto, Narváez hastiado dimitió en febrero de 1846. Fue sustituído por el marqués de Miraflores. Narváez fue a París, donde se casó repentinamente con una sobrina de la emperatriz Josefina, una criolla, 26 años más joven que el, María Alejandra Tascher.

Miraflores dimitió a las cinco semanas, en marzo, impotente ante los trapicheos de María Cristina que hablaba directamente con Francia e Inglaterra para arreglar el matrimonio de sus hijas.

María Cristina hizo volver a Narváez que asumió el gobierno de nuevo, aunque dos Ist√ļrizsemanas después sería sustituído por Francisco Javier Istúriz.

Francisco de Asis fue finalmente apoyado por el rey de Francia. Parece ser que éste incluso llegó a amenazar con no casar a Luisa Fernanda con el duque de Montpensier si no se celebraba ese matrimonio. María Cristina había Favorecido siempre más a su hija pequeña y este hecho hizo que se decidiera por el triste candidato. Quizás incluso pensara que el matrimonio sería un fracaso obligando a Isabel a renunciar al trono en favor de su hermana.

Istúriz puso en su gobierno a los mejores ministros de Narváez, que se mantuvieron en sus puestos hasta que hubo una decisión sobre la boda real.

Finalmente Isabel cedió ante las presiones y consintió en casarse con su primo, Francisco de Asís aun sabiendo que el matrimonio iba a ser un desastre. Lo que quizás no sabía eran las dimensiones del desastre. Isabel tenía 16 años.

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@Copyright Mª Dolores Diehl Busch (Texto), Rafael Castañeda Velasco(Fotografías). Todos los derechos reservados.

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