María Cristina de Habsburgo

Vuelven los Habsburgo

María Cristina de Habsburgo nació el 21 de julio de 1858 en Moravia, en el imperio austro-

María Cristina de Habsburgo

húngaro.

Su padre era Carlos Fernando, militar y duque de Teschen con amplias propiedades en Bohemia y Hungría. Pertenecía a la rama más rica y también más tradicional de los Habsburgo. Su madre era la archiduquesa Isabel de Habsburgo-Este, descendiente de los príncipes de Hungría, liberales y condescendientes con los nacionalismos húngaros. El matrimonio tuvo seis hijos. Vivieron en un palacio en Teschen, en Bohemia. La vida familiar estuvo impregnada del carácter militar paterno, austero, aunque tampoco prescindieron de ninguno de los lujos propios de su nivel social.

Se les inculcó la importancia de cumplir con el deber de cada uno. Todos recibieron una buena educación.

María Cristina se crió con sus hermanos, ya que su única hermana murió al poco de nacer. Además tenía una hermanastra mayor, del primer matrimonio de Isabel de Habsburgo. Era reservada, tímida y procuraba no dejar traslucir sus sentimientos.

Carlos Fernando murió en 1874, dejando a su mujer en una situación económica precaria. Los tres hermanos vivos de María Cristina fueron adoptados por su tío Alberto, archiduque de Teschen y siguieron la carrera militar. María Cristina se quedó junto a su madre y contaron con el apoyo de la archiduquesa María Rainiero.

Canonesa

A los dieciocho años el emperador Francisco José la nombró canonesa del Capítulo de

Carlos Fernando de Habsburgo (derecha) y su hermano Alberto

Damas Nobles del Hradschin de Praga. Era ésta una institución pseudo-religiosa fundada por la emperatriz María Teresa en 1755 que albergaba a treinta jóvenes nobles sin recursos económicos. El puesto de canonesa era una alta distinción y obligó a María Cristina a viajar entre Praga y Viena los siguientes tres años.

María Cristina era prima de Cayetano de Borbón-Dos Sicilias, marido de la infanta Isabel, la Chata. Ambas no sólo se conocían, sino que también mantenían una buenísima relación con la archiduquesa María Rainiero.

En 1878 Alfonso XII se quedó viudo tras la prematura muerte de María de las Mercedes. Además sufrió un atentado fallido por parte del anarquista Juan Oliva Moncasi. Ambos hechos hicieron que corriera prisa por buscar la estabilidad de la corona. Había que encontrar una nueva esposa para el rey.

La dinastía de los Habsburgo representaba las más antiguas tradiciones, la monarquía por derecho divino, el protocolo más refinado y el catolicismo como credo religioso.

Tanto la archiduqesa María Rainiero como la infanta Isabel insistieron en que María Cristina sería una buena elección. Pero Cánovas del Castillo se oponía porque los Habsburgo habían apoyado a los carlistas. Por su parte María Cristina quería conocer primero a Alfonso XII y no ser un mero objeto de intercambio.

Un matrimonio infeliz

Finalmente se decidió que se conocerían en Arcachon, cerca de Biarritz en agosto. Pocos

Isabel de Habsburgo-Este

días antes falleció la infanta Pilar, hermana tan querida por Alfonso XII. Ambos accedieron al matrimonio que, claramente, era una cuestión de estado y no de amor, aunque María Cristina se iría enamorando de Alfonso XII lo que la hizo infeliz en su matrimonio. A Alfonso XII parece que le daba igual una u otra esposa nueva. El recuerdo de María de las Mercedes era demasiado fuerte y María Cristina tuvo que luchar contra ese fantasma y las amantes del rey.

Para casarse María Cristina tuvo que renunciar a su título de canonesa y a sus derechos de sucesión a la corona de Austria. Aquí en España, el título de canonesa confudió al pueblo que creía que era una religiosa. Desde el primer momento, consciente de su deber como reina, quiso ser considerada como española y hacer feliz al rey. No logró ninguna de las dos cosas.

Su principal apoyo en la corte fue la infanta Isabel. Su postura fría y distante no le granjó afectos. Tampoco parece que nadie tuviera demasiado interés en llegar a conocer sus sentimientos.

Un mes después de la boda, los reyes sufrieron un atentado. Francisco Otero les disparó dos tiros de pistola mientras viajaban en un carruaje abierto. Ninguno de los dos sufrió herida alguna.

Hijos legítimos y bastardos

María Cristina se enteró rápidamente de los amoríos de Alfonso XII con Elena Sanz, la

María Cristina y sus tres hijos

cantante de ópera y de otras amantes temporales. Eran el marqués de Alcañices, Guillermo Morphy, Vicente Beltrán de Lis y el duque de Tamames quienes acompañaban al rey en sus correrías nocturnas. La relación de Alfonso con Elena Sanz fue propiciada por su propia madre, Isabel II con la intención de alejarle de María de las Mercedes. Con Elena Sanz tuvo dos hijos, Alfonso y Fernando Sanz y Martínez de Arrizala.

María Cristina comenzó pronto sus actividades como benefactora.

En 1880 María Cristian dió a luz a su primera hija, María de las Mercedes. Cánovas del Castillo, con el que no se llevaba demasiado bien, se retiró ese mismo año y fue sustituído por Práxedes Mateo Sagasta. Este hizo que a la infanta se le diera el título de Princesa de Asturias. Anteriormente Alfonso XII y Cánovas habían acordado derogar un decreto aprobado por Isabel II que daba al primogénito, sin distinción de sexo, este título.

En 1882 nació la segunda hija del matrimonio, María Teresa. Alfonso XII se sentía frustado por la falta de un heredero varón. Su esposa legal no le daba lo que le había dado su amante, hijos.

En aquellos momentos el rey mantenía una relación con otra cantante de ópera, Adela

María Cristina y Alfonso XIII

Borghi, la Biondina.

María Cristina tuvo que enfrentarse al fantasma de su predecesora, María de las Mercedes, a las amantes de su marido y al poco afecto que le tenía el pueblo.

En 1883 hubo una sublevación republicana en Badajoz. Alfonso XII decidió implicarse más en los asuntos políticos.

Realizó un viaje por Austria, Alemania, Bélgica y Francia que fue un fracaso por la mala organización de Sagasta que dimitió como consecuencia de ello.

En 1884 Cánovas volvía al poder. La reina le pidió que echase a Adela Borghi del país. Su relación con el rey estaba en boca de todos. Alfonso XII enfureció cuando se enteró e hizo volver a la cantante. María Cristina había perdido la batalla.

En 1885 el país sufrió varias desgracias. Primero un terremoto asoló Almería, Granada y Málaga. Después una epidemia de cólera afectó, sobre todo, a la zona de Aranjuez.

María Cristina, regente

En palacio todos estaban al tanto de la frágil salud del rey aunque esto era ocultado al

Mercedes con Carlos de Borbón-Dos Sicilias y sus dos hijos mayores

pueblo. Alfonso XII no llegaría a fin de año. Su salud empeoraba día a día. Por mantener la apariencia de que no pasaba nada, Cánovas obligó al resto de la familia real a que estuvieran alejados de Alfonso XII, fingiendo una vida normal. María Cristina nunca le perdonó que no la dejara estar con su marido en los últimos momentos.

Cánovas y Sagasta firmaron el Pacto de El Pardo comprometiéndose a la alternancia en el poder de los dos partidos mayoritarios, los liberales y los conservadores. María Cristina demostró que tenía visión de estado, que sabía entenderse con los distintos políticos y que no se dejaba manipular. Quiso seguir con los cambios que habían empezado durante el reinado de Alfonso XII, un cierto cambio democrático, económico y cultural del país. Fue regente durante dieciséis años.

No pasó mucho tiempo e hizo cambios en el personal de palacio. Aquellos que habían acompañado a Alfonso XII en sus correría nocturnas no siguieron al servicio de María Cristina, salvo el conde de Morphy. María Cristina fue una reina prudente y no dejó que se formaran camarillas a su alrededor.

Cuando murió Alfonso XII, María Cristina estaba embarazada. El 17 de mayo de 1886 nació Alfonso XIII. Fue un niño de salud débil y todos estaban constantemente pendientes de él. María Cristina insistió en que hiciera mucho deporte. Durante esos primeros años de la regencia, la vida en palacio era austera regida por dos viudas, María Cristina y la infanta Isabel. Prácticamente no había actividades sociales.

Alfonso XIII recibió una amplia educación, aunque siempre vivió aislado, sin contacto con

María Teresa de Borbón

otros niños. Era el protagonista de la vida en palacio y pronto aprendió a sacar provecho de su rango.

Desde 1887 el lugar preferido de María Cristina para pasar las vacaciones fue San Sebastián. Allí se dejó construir una residencia. Tanto el terreno como el edificio fue financiado con su propio dinero. Fue el llamado palacio de Miramar.

En 1895 estalló una revolución independentista en Cuba. Se quiso terminar con este conflicto lo antes posible. Sin embargo no se supo hacer frente al conflicto que terminó con la independencia cubana en 1898. Lo mismo pasó con Filipinas.

Los gobiernos que se habían ido sucediendo, con Cánovas y Sagasta al frente, llegaron a un final abrupto con el asesinato de Cánovas en 1897 por el anarquista Angiolillo.

María Cristina representó lo que era un monarca constitucional. Fue respetada por políticos tanto de derechas como de izquierdas. Su problema fue la imagen de austeridad y rigidez que proyectaba. Su capacidad de ahorro y buenas cualidades administrativas hicieron que la Corona pudiera recuperarse de la bancarrota en que había quedado en tiempos de Isabel II. Supo invertir su fortuna de forma adecuada y sus herederos pudieron sobrevivir económocamente en el futuro exilio.

Alfonso XIII, rey

En 1902 Alfonso XIII cumplió dieciséis años y fue proclamado rey. Uno de los actos fue la colocación de la primera piedra del monumento dedicado a Alfonso XII en el Retiro. María Cristina no quiso participar en la vida política y se quedó ya en un segundo plano. Los desastres de 1898 la habían dejado muy afectada.

María Cristina de Habsburgo

Los años venideros serían muy dolorosos a nivel familiar. El fallecimiento de sus dos hijas, de alguno de sus nietos, la afectaron mucho. Buscó consuelo en actividades benéficas, sobre todo dedicándose a la Cruz Roja que impulsó su nuera, Victoria Eugenia. También regresó anualmente a Suiza, Austria y Hungría manteniendo el contacto con otros miembros de la familia Habsburgo.

Fue muy querida por sus nietos a los que se dedicaba con mucho afecto. En 1929 murió de una cardiopatía que se le había diagnosticado poco antes. Tenía setenta y un años.

La infanta Mercedes se casó en 1900 con suprimo Carlos de Borbón-Dos Sicilias a pesar de la oposición de los republicanos y los políticos de izquierdas porque el novio había militado en el ejército carlista. En 1901 nació su primer hijo, el infante Alfonso, en 1902 el infante Fernando y en 1904 la infanta Alfonsa. El parto de ésta última se complicó con una apendicitis aguda que los médicos confundieron con un cólico. La infanta no pudo sobrevivir a la peritonitis. Pocos meses después murió su segundo hijo.

En 1907 el infante Carlos se casó, en segundas nupcias, con Luisa de Orléans, nieta de los duques de Montpensier

La infanta María Teresa se casó en 1906 con Fernando de Baviera, hijo de la infanta Paz. Tuvieron cuatro hijos, Luis Alfonso, José Eugenio, Mercedes y Pilar. Tan sólo seis años después, María Teresa murió de una embolia pulmonar. También murió su hija más pequeña. Fernando de Baviera se casó después con María Luisa de Silva.

 

Fuente:

Reinas de España, autora: María José Rubio, La esfera de los libros, 2009.

La Reina María Cristina, autor: Ricardo Mateos Sáinz de Medrano, La esfera de los libros, 2007.

 

 

 

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