Isabel de Farnesio

Una nueva esposa para el rey

Tras la muerte de Maria Luisa Gabriela de Saboya y teniendo en cuenta el carácter fogoso

Isabel de Farnesio
Isabel de Farnesio

de Felipe V, se hacía imprescindible buscarle inmediatamente una nueva esposa. Isabel de Farnesio era una muy buena opción. Como heredera de zonas estratégicamente importantes en el norte de Italia y habiendo perdido España por la guerra de Sucesión y el tratado de Utrecht territorios en Italia, era una forma de recuperar el poder perdido.

Isabel de Farnesio nació en Parma en 1692. Aunque su familia no pertenecía a una dinastía real, sí estaba emparentada con muchas de ellas. De hecho su madre, Dorotea de Neoburgo era la hermana de Mariana de Neoburgo, segunda esposa de Carlos II de España.

Además, las familias Farnesio y Médici no tenía descendientes, de forma que ella era la heredera de importantes territorios en el norte de Italia (Parma, Piacenza, Toscana y Guastalla).

Recibió una educación esmerada. Hablaba varios idiomas y había estudiado filosofía, historia y latín. Le gustaban la equitación y la caza. A pesar de haber enfermedado de la viruela, parece ser que mantuvo su atractivo. Era rubia de ojos azules.

Un pequeño engaño

La que podría haber sido su principal detractora, la princesa de los Ursinos, fue hábilmente

Cardenal Alberoni
Cardenal Alberoni

convencida por el abate Julio Alberoni de que Isabel de Farnesio sería fácilmente manejable como lo había sido su predecesora.

El abate había trabajado para el jefe de las tropas francesas durante la guerra de Sucesión. Estando en España murió su señor y logró convertirse en una persona muy apreciada por Felipe V y la princesa de los Ursinos. Fue nombrado Grande de España, consejero del rey y obispo de Málaga.

La boda se celebró por poderes en 1714. Ese mismo año Barcelona fue recuperada por las tropas del rey.

Isabel muestra su carácter

Al no gustarle el viaje por mar que estaba previsto, Isabel de Farnesio decidió seguir por tierra y tardó tres meses en llegar a España. Una de sus primeras acciones al llegar a la Corte española fue echar a la princesa de los Ursinos prácticamente enseguida. Tenía demasiado carácter para consentir que otra persona quisiera decidir por ella. El carácter voluble de Felipe V, sus depresiones, hicieron que el gobierno dependiera más de su mujer que de él. Con la marcha de la princesa de los Ursinos terminó la influencia francesa en la corte. Ahora predominaría la dependencia de Italia.

Isabel de Farnesio hizo que el rey y ella realizaran actividades conjuntas, asistía con él a los consejos de gobierno. El abate Alberoni reformó la economía del país y centralizó las instituciones bajo la autoridad absolutista del rey que resultó reforzada.

Italia, siempre Italia

Impulsado por Isabel de Farnesio, Felipe V persiguió con empeño la soberanía de Italia. Sin

María Ana Victoria
Maria Ana Victoria

embargo a esto se opusieron Austria, Francia, Inglaterra y Holanda que no quería que se rompiera el equilibrio logrado tras la guerra de Sucesión.

En 1716 Isabel dió a luz a su primer hijo, el futuro Carlos III. En 1717 nació el infante Fernando que murió enseguida. En 1718 nació su primera hija, María Ana Victoria. En 1720 nació el infante Felipe.

En 1717 España invadió Cerdeña. Inmediatamente la Cuádruple Alianza se defiendió. Justo en esta época Felipe V sufrió una grave enfermedad que hizo temer por su vida. Tanto en Francia como en España se conspiraba. La idea era quitarle a Isabel de Farnesio el trono si moría el rey. Al recuperarse éste, se conspiró en España para quitar de enmedio al duque de Orleans. Este se enteró del complot y declaró la guerra a España que entonces tuvo serios problemas por tener que mantener los dos frentes activos: uno en Italia y otro en Francia. Fuenterrabía y San Sebastián y después Cataluña fueron tomadas por el ejército francés. Inglaterra tomó Vigo, Pontevedra. En Italia el ejército austríaco tomó Mesina. El resultado de esta guerra contra España fue la destitución y destierro de Alberoni para conseguir un acuerdo de paz.

Preocupada por su "prole"

En 1719 murió el infante Felipe, hijo de María Luis Gabriela. Isabel de Farnesio mientras

Felipe de Parma
Felipe de Parma

tanto había probado su fertilidad. En general el pueblo la acusaba de diferenciar entre sus hijos propios y los de María Luisa Gabriela, siendo privilegiados los propios, claro. El buscar bodas apropiadas para sus hijos que les posibilitasen ocupar puestos regentes se convirtió en una obsesión para Isabel.

En 1721 llegaron a un acuerdo España y Francia para una triple boda. Luis, heredero de la corona española, se iba a casar con Luisa Isabel de Orleans, hija del regente francés y María Ana Victoria se casaría con Luis XV.

Además se acordó también que el infante Carlos se casaría con Felipa de Orleans, hermana de la anterior. Los dos últimos matrimonios no se llevaron a acabo y cuando fueron devueltas la reina viuda Luisa Isabel de Orleans junto con su hermana, comenzaron otra vez las hostilidades entre ambos países.

Felipe V abdica y tiene que volver

En 1724 Felipe V abdicó en su hijo Luis I. Por un lado alegó que se sentía cansado, pero muchos creyeron que era una forma de quedar libre para poder acceder al trono de Francia, ya que el rey francés, Luis XV parecía que iba a morir pronto y Felipe era el pretendiente con más derecho al trono.

Felipe V e Isabel de Farnesio se retiraron a vivir a La Granja pero mantuvieron un férreo

María Teresa

control sobre las actividades de su hijo Luis. Lamenteblemente éste sólo fue rey de enero hasta agosto, ya que murió de la viruela, obligando a Felipe V a volver a asumir el poder. Fue una época muy difícil para todos, ya que Felipe V mostraba de una forma más dramática los síntomas de su debilidad mental. Dormía de día y hacía que la corte estuviera en funcionamiento durante la noche, además parece ser que tenía ataques de violencia.

En 1725 se produjo la devolución de las dos princesas a sus países de origen al romperse los acuerdos matrimonales, como hemos referido antes. Esto hizo que Isabel de Farnesio se empeñara en aliarse con Austria para poder dañar en lo posible a Francia. Y las circunstancias parecieron ayudarle en un primer momento, pero el resultado final fue el contrario.

Acuerdos y desacuerdos

El emperador Carlos VI, antiguo pretendiente al trono español y motivo de la guerra de Sucesión, tenía solamente hijas. Para que la primogénita, María Teresa, pudiera heredar el trono dictó la Pragmática Sanción. Parecía que España y Austría podrían llegar aun acuerdo ventajoso para ambas partes, pero no fue así ya que ninguno de los países estaba dispuesto a ceder en sus pretensiones. Además Francia e Inglaterra, ante la amenza de una alianzao hispano-austríaca, formaron la Liga de Hannover para poder enfrentarse a la misma.

A pesar de que Isabel Farnesio participaba activamente en la política de España, tuvo

Infante Don Luis
Infante Don Luis

tiempo para dar a luz a una niña en 1726, Maria Teresa Rafaela y en 1727 a Luis Antonio Jaime.

Isabel temía que Felipe V volviera a abdicar antes de que hubiera podido "colocar" a todos sus hijos. Además, aunque no le gustaba la idea, tenía que empezar a dar entrada en los asuntos de estado al futuro Fernando VI, su hijastro.

Tras la ruptura de los acuerdos, con bodas incluídas, hubo que empezar nuevas negociaciones. Esta vez la vista se dirigió a Portugal. El acuerdo que se alcanzó fue que María Ana Victoria se casaría con el príncipe José, heredero del reino de Portugal, mientras que Fernando VI se casaría con Bárbara de Braganza.

Estancia en Andalucía

Desde 1727 Felipe V había vuelto a mostrar síntomas de empeoramiento. Hasta 1729 pasó muchísimos días simplemente tumbado en la cama. Con motivo de la boda de Fernando con Bárbara la familia se trasladó a Badajoz y se decidió que permanecerían en tierras andaluzas teniendo su sede principal en Sevilla. Isabel de Farnesio intentó sacar a Felipe V de su letargo con todo tipo de actividades. Parece que tuvo éxito ya que a finales de 1729 tuvo su último hijo, María Antonia Fernanda.

Isabel aprovechó esta estancia para hacerse con interesantes obras de arte que formarían parte de la colección regia.

Ante la preocupante situación exterior, esta vez Isabel no tuvo más remedio que ceder. Finalmente las negociaciones dieron su fruto y España firmó el Tratado de Sevilla con Inglaterra y su eterna enemiga, Francia. La idea era prepararse para una guerra contra Austria. Fue ésta una época de grandes intrigas. Fernando y Bárbara no estaban de acuerdo con la política exterior de Isabel de Farnesio. Felipe V no opinaba. Parece claro que en caso de conflicto España no contaría con la ayuda de Francia que le resultaba imprescindible.

Por fin Parma

En 1731 murió Antonio Farnesio, tío de Isabel en Parma, sin descendencia. Isabel encargó a

María Antonia Fernanda
María Antonia Fernanda

su madre, duquesa viuda Dorotea de Neoburgo, que tomara posesión de los ducados de Parma, Toscana y Piacenza en nombre del infante Carlos. Austria quiso luchar contra España pero la intermediación de Inglaterra lo impidió. Además, en 1733 comenzó otra guerra de Sucesión por el trono de Polonia que mantuvo ocupada a Austria, de manera que Carlos pudo afianzarse en el trono de Parma. Posteriormente conquistaría Nápoles y Sicilia.

Incendio del Alcázar, "Farinelli" y una esposa para Carlos

En la Nochebuena de 1734 el Alcázar se quemó por completo. Por suerte la familia real se encontraba en el palacio del Buen Retiro.

Desde que volvieron de Andalucía, los príncipes de Asturias estaban prácticamente recluídos en sus habitaciones por orden de Isabel de Farnesio. No quería que se involucrasen en la política, ni en nada que pudiera torcer sus planes.

En 1737 Isabel trajo a la corte al famoso cantante Farinelli. Su música entusiasmó a Felipe V que le contrató de inmediato.

Buscando un acuerdo de paz con Austria en 1736 se decide el matrimonio entre el futuro Carlos III y María Amalia de Sajonia.

Poco a poco Isabel iba logrando sus propósitos. A su hijo más pequeño, Luis, le nombraron

La familia del infante Don Luis

arzobispo y cardenal de Toledo a los ocho años. Así se escribía la historia, sin contar con el protagonista.

Con 27 años, Luis decidió dejar la vida religiosa y se casó con María Teresa de Vallabriga, una aristócrata española. Fue la primera boda mornargánica y causó el consiguiente impacto.

Su hija sería la mujer de Manuel Godoy, la condesa de Chinchón.

Carlos dejó Toscana, Parma y Piacenza a su hermano Felipe para convertirse en rey de Nápoles. Felipe se casó en 1739 con Luisa Isabel de Borbón, la hija mayor de Luis XV.

Tratados, bodas, muertes y guerras

Tras la muerte del emperador Carlos VI en 1740 comienza otra guerra de Sucesión que durará casi diez años. Isabel forzó a Luis XV de Francia a apoyar a España en sus pretensiones italianas, en peligro por la guerra. Además se acordó la boda entre su hija María Teresa con el delfín de Francia, Luis. María Tersa moriría al dar a luz a su primer hijo en 1746.

Mientras tanto, Felipe luchaba en Italia. Tras unas primeras victorias se vió al final obligado

Farinelli
Farinelli

a abandonar el norte de Italia que volvió a pasar a manos austríacas.

También en 1746 murió Felipe V. Con ello, Fernando VI y Bárbara de Braganza eran los nuevos reyes de España. Fernando obligó a Isabel a abandonar el palacio del Buen Retiro. Aun así Isabel seguía criticando a la pareja real en cuanto a sus decisiones. No se resignab a ocupar un segundo plano.

En 1748 por fin se acabó la guerra de Sucesión por el trono de Austria. Para España esto significó que Carlos era el rey de Nápoles y Felipe el duque de Parma y Piacenza. Al ocupar años después Carlos el trono de España, Felipe sería el rey de Nápoles y los ducados volvieron a ser de Austria.

Isabel de Farnesio comenzó la construcción del palacio de Riofrío.

Estaba empezando a tener problemas con la vista.

Un nuevo resurgir

En 1758 murió Bárbara de Braganza y Fernando no pudo superar esta pérdida enloqueciendo. Murió apenas un año después. Y así Isabel de Farnesio vivió uno de los momentos más gloriosos de su vida: Carlos, su hijo, era el rey de España. Lo que nunca había podido imaginarse, sucedió. Carlos dejó el reino de Nápoles y vino a España. Hacía 28 años que no veía a su madre. Isabel de Farnesio tenía entonces 67 años.

María Amalia de Sajonia no se llevaba bien con Isabel. Lamentablemente murió tres años después y Carlos III delegó en su madre la educción de sus hijos. Isabel de Farnesio tuvo suficiente energía para ocuparse de sus nietos. Y así siguió hasta 1766, año en que murió en Aranjuez. Quiso ser enterrada junto a su esposo en la Granja.

Dejó un gran legado en obras de arte y su reinado fue, sin duda, uno de los más largos y complicados de la historia de España.

La familia de Felipe V

 

 

Fuente: Reinas de España, autora: María José Rubio, La esfera de los libros, 2009

 

 

 

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